Revista Trimestral

UNA CREACIÓN COLECTIVA DE CULTURAS DE PAZ

Invitamos a La Otra Escuela a que le contara al público de La13 sobre el trabajo que hacen en educación para la paz, porque su pedagogía parte de la creación artística y del juego y porque estamos seguras que en el reconocimiento y el respeto del trabajo de todas las personas, grupos, asociaciones, estamos venciendo los hábitos competitivos del conflicto que hemos vivido como país.

 

Por: La Otra Escuela

 

 

Foto: La Otra Escuela

 

La Corporación Otra Escuela somos un grupo de personas que trabaja en la construcción de culturas de paz en Colombia y en otros países de la región desde hace 16 años, a través del juego y los lenguajes artísticos. En nuestro accionar a lo largo de los años, hemos ido cruzándonos con muchos grupos, colectivos, comunidades y personas que han nutrido nuestras propuestas con sus experiencias, conocimientos y reflexiones. En ese caminar, las cuestiones de género desde una perspectiva feminista se han ido moviendo hacia el centro de nuestro trabajo, principalmente gracias a lo vivido con mujeres de diferentes zonas del país, pues es con ellas con quienes nos hemos dado cuenta de la importancia de las miradas feministas y de las mujeres en nuestro quehacer de construcción de culturas y pedagogías de paz.

 

Cuando las compañeras de la revista La 13 nos invitaron a participar en un nuevo número sobre mujeres que trabajan para la paz, contando nuestro origen y trayectoria como organización, supimos que para nosotros y nosotras hablar de “mujeres que trabajan para la paz” es hablar de las mujeres con las que hemos estado trabajando, pues es con ellas con quienes hemos profundizado en estos temas. Así bien, aprovechamos la ocasión para reflexionar, recoger y compartir algunas voces del equipo de Otra Escuela que cuentan lo aprendido con ellas sobre construcción de paz:

 

• De mi experiencia con grupos de mujeres he aprendido que nosotras construimos paz al ser auténticas, al expresar y reconocer nuestra historia, nuestros temores, nuestras capacidades y limitaciones. También comprendiendo y aprendiendo a enfrentar con valentía aquellas violencias tanto perceptibles como solapadas que hacen parte de nuestra cotidianidad.

 

Foto: La Otra Escuela

 

• He aprendido la necesidad de autocuidado físico y emocional, individual y grupal; el poder de las emociones y del contacto; el impulso imparable de la alegría y la risa; la fuerza que viene desde las y los antepasados y la importancia de los rituales. He comprendido qué significa llegar a un territorio a escuchar, no a imponer.

 

 

Foto: La Otra Escuela

 

• Una de las cosas más importantes que he aprendido del trabajo con mujeres es esta lucha por desmontar el discurso hegemónico y patriarcal del lenguaje. Creo que es una invitación que nos hace el feminismo para desinstalar desde nuestra conducta esos lenguajes, esa forma de expresarnos que se ha colocado en la historia, en la memoria, y empezar a reconocernos todos y todas.

 

               Foto: La Otra Escuela                                                             Foto: La Otra Escuela

 

• En el Putumayo, una mujer me dijo en su lengua “piensas como Kamsá si hablas nuestro idioma… Fortalezcamos y mantengamos nuestro propio pensamiento” y en ella, como en las mujeres del resguardo indígena la Gaitana o como en mi propia madre muisca, he descubierto el poder de la palabra precisa, certera, sabia, genuina, con confianza, sin rodeos, palabra que viene del corazón conectado con la mente.

 

 

Foto: La Otra Escuela

 

• Aprendí de mujeres a quienes han silenciado, a quienes les han desaparecido sus hijos el volver a confiar, el recordar que no estamos solas, que somos tejedoras en la vida y el ser capaces de nombrar lo innombrable.

 

                                                     Foto: La Otra Escuela

 

• He aprendido con ellas el poder de organizarse y activarse políticamente a cualquier hora y en cualquier calle, plaza o hasta en una fiesta. De las apuestas por pedagogías diferentes que pongan en el centro el contacto humano y a encender una luz por todas las mujeres más allá de las fronteras o las diferencias.

 

Foto: La Otra Escuela

 

• Aprendí la importancia de la coherencia entre las apuestas políticas, la conexión con el territorio y el trabajo espiritual. También que el mambe, al ambil, el tabaco o el chumbe son medicinas que se activan maravillosamente en las manos de las mujeres sabias que las incorporan en su quehacer comunitario y familiar.

 

                                               Foto: La Otra Escuela

 

A todas las mujeres con las que hemos compartido y de las que tanto hemos aprendido: muchas, muchas gracias.

 

Foto: La Otra Escuela

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