Publicación de la Red Nacional de Mujeres

Excombatientes de la Insurgencia

REPARACIÓN

Nº11

 

OCT 2017

secciones

ISSN: 2539-3138

Foto: Policarpa Salavarrieta, ca. 1900. Anónimo. Colección Museo Nacional de Colombia. Reg. 3811

La Reparación es posible cuando se fundamenta en la verdad, la inclusión y la justicia para que se dimensione la magnitud del daño, se sanen las heridas y se abone el terreno para que podamos convivir sin dañar.

 

La Reparación que contempla la Justicia Especial de Paz, está inmersa en el daño histórico que ha producido el ejercicio del poder. La memoria política de nuestro país está plagada de violencias y enmarcada en guerras. Sus recuerdos más remotos son espeluznantes, tanto por los daños, como por la manera en que se repiten desde hace 400 años, sin contar la época del arrasamiento del mundo americano. Y la buena fe de cada insurgencia sigue intacta con la palabra cumplida después de cada Acuerdo.

 

La mala costumbre de matar a rebeldes es de una crueldad que enmascara el profundo desconocimiento de la otredad,  de la diversidad y de la inclusión. Esa lógica, que se naturalizó con la guerra sucia, ha permeado a la sociedad entera y el mal hacer es lo normal, entonces, reparar los daños y las heridas de la guerra, reparar la violencia cotidiana, que es endémica a lo largo del tiempo y a lo ancho del espacio, es una tarea que exige transformaciones profundas de las maneras y los modos de hacer la política. Confundir gobernar con ejercer el poder es un terreno abonado para justificar la violencia;  y el ignorar que la política abarca lo privado y lo público y que es la herramienta que regula la convivencia, ha ocasionado daños que son permanentes y por lo general irreparables. Cuando el ejercicio de la política es ante todo un juego de poder,  donde el bien común es borrado por los intereses personales, empresariales y de mercados, el buen intento de la Reparación se vuelve una tarea imposible de cumplir.

 

En 1616 matan por la espalda a Benkos Biohó, el cimarrón libertario fundador de palenques y firmante de acuerdo de paz. Las traiciones a los pueblos indígenas, no reseñadas en la historia oficial, se suceden a lo largo de la colonia. A los comuneros, con José Antonio Galán a la cabeza, los engañaron desde el momento de la firma, porque el Arzobispo Virrey negoció, pero otros firmaron en nombre del gobierno y luego desconoció el Acuerdo porque no tenía su firma… La perversidad sustentada en la mala fe, ha sido una constante en el ejercicio del poder.

 

El siglo veinte llega en medio de la guerra de Los mil días. La masacre de las bananeras pone de manifiesto la forma como la oligarquía responde a la exigencia de derechos. La hegemonía conservadora fue sangrienta y la violencia política fue el pan de cada día. El partido liberal organiza las guerrillas de los Llanos, que desembocan en la entrega de las armas y a Guadalupe Salcedo lo asesina la Policía, cuatro años después de dejar la guerra.

 

Y después, en el pasado más reciente, los asesinatos de los candidatos presidenciales que se paraban como rivales fuertes. Jorge Eliécer Gaitán marcó un hito. A Carlos Pizarro lo asesina un sicario en un avión en vuelo, 40 días después de la firma del Acuerdo. A la UP la arrasaron matando a su militancia, al punto que casi desaparece, y asesinaron a Bernardo Jaramillo y a Jaime Pardo Leal, sus candidatos presidenciales. La violencia política ha sido la manera como se ha combatido a todo movimiento, a toda organización, o toda persona que cuestione o se rebele contra el orden establecido.

 

Reparar al país es una tarea larga y que requiere transformaciones profundas en las maneras de hacer la política, de convivir y sobre todo de respetarnos con diferencias, con ideas contrarias en un país múltiple y diverso. Un buen comienzo para reparar es cumplir con lo acordado, respetar la palabra empeñada y lograr que la confianza anide la esperanza y el largo camino a la paz sea realizable, como nos lo aconsejó el Papa Francisco en su reciente visita.

Con el apoyo de:

© La 13 Revista Virtual. Web Onca creativa

  la13revista@gmail.com                          colectivomujerexpaz@gmail.com

Bogotá, Colombia