Publicación de la Red Nacional de Mujeres

Excombatientes de la Insurgencia

CON GIOCONDA

Porque la literatura puede reparar el alma y más cuando se trata de alguien de nuestros afectos, compartimos con ustedes extractos del conversatorio en el que participó la poeta y novelista nicaragüense Gioconda Belli, el pasado 7 de septiembre, en ocasión de su paso por Colombia.

 

Por: Rosalba Moreno

 

 

Sus primeros poemas: Sobre la grama

 

Tenía 19 años cuando La Prensa Literaria publicó sus primeros poemas que estallaron como una bomba en medio de la conservadora y patriarcal sociedad nicaragüense. En ellos pregonaba su orgullo de ser mujer y de poseer un cuerpo maravilloso, capaz de dar vida. Poemas como Y Dios me hizo mujer o Menstruación significaron la irrupción de una voz femenina en la poesía nicaragüense. Y de una voz femenina que se atrevía a nombrar lo, hasta entonces, innombrable.

 

 “Una de las cosas que yo recuerdo muy bien fue el miedo que sentí; yo sentía pavor de salir a la calle cuando empezó todo ese escándalo porque la gente se me quedaba viendo de una manera extraña, los hombres se me quedaban viendo como que yo fuera una lujuria terrenal caminando por la calle, entonces era realmente pavoroso”.

 

A vencer ese miedo le ayudó el reconocimiento de los grandes poetas nicaragüenses que le permitió disfrutar la “sensación de que estás haciendo algo, por lo menos que estás siendo auténtica. Te sentís que tenés un poder y debés pensar cómo usar ese poder y cómo serle fiel a ese don”.

 

“¿Por qué tengo miedo?”, se preguntaba  y llegó a la conclusión de que “tenía  dos posibilidades: o quedarme en la mediocridad o arriesgarme a que me criticaran, a que pensaran lo que quisieran pensar de mi”. Asegura haber logrado enfrentar el desafío gracias a que “eran los años 70, los años de los hippies, los años de la guerra del Vietnam, una época extraordinaria, una música extraordinaria, época en que las mujeres quemaban los brassieres en las plazas, época de liberación femenina, época de las grandes escritoras que salieron a decirnos a las mujeres que teníamos que volvernos personas, hacernos valer como personas y no solo como apéndices del hombre. Entonces todo eso me ayudó obviamente”.

 

La lucha contra Somoza: No nos quedaba otro camino

 

La Nicaragua que ella tanto ama vivía entonces bajo la dictadura de la familia Somoza, impuesta casi 40 años atrás a sangre y fuego, como parte de la política norteamericana dirigida a garantizar el dominio sobre el centro y el sur de América, consideradas “patio trasero” de su imperio. Abusos y crímenes atroces en contra de la población, junto con una descarada concentración de la riqueza y el empobrecimiento cada vez mayor de los sectores populares dieron origen al nacimiento del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), a inicios de los 60. Derrocar la dictadura somocista y construir un nuevo país era su propuesta.

 

Su madre, que compartió con ella libros y reflexiones, la llevó a pensar en el azar que significa nacer. Al explicarle lo bello del cuerpo de las mujeres, le habló acerca de óvulos y espermatozoides y de las infinitas posibilidades de combinaciones que llevan o no a la existencia de una persona. Saber que de cada posible combinación sale una persona diferente la llevó a pensar en que “tuvimos la suerte de ser escogidos por la vida para estar acá y eso me dio sentido de responsabilidad”.

 

Coincidiendo con la publicación de sus poemas, Gioconda enfrenta la decisión de ingresar al FSLN.  “Hácelo por tu hija, porque si no lo hacés vos, ella va a tener que hacerlo mañana. Hácelo por ella y los chavalos como ella”, fue el más convincente argumento que la llevó a decidir su ingreso a una organización armada.

 

“Involucrarme en la lucha contra Somoza fue algo que sucedió casi al mismo tiempo que la publicación de mis poemas; mi incorporación al Frente Sandinista y mi revelación como alguien que podía decir cosas, que podía hablar, que podía no resignarme a la vida que me estaba destinada, coinciden en el tiempo. Fue el amor el que me impulsó a tomar la decisión de involucrarme en una lucha armada porque no había otra manera, no nos quedaba otro remedio, aunque hubiéramos querido solucionar las cosas cívicamente”.

 

Fueron años en los que mientras servía de correo, transportaba armas, mensajes, personas, participaba en reuniones, viajaba a denunciar los crímenes de la dictadura, continuaba escribiendo poemas y publicando. “Eso le dio más fuerza a mi poesía”, afirma refiriéndose a su militancia. Fueron años en los que “la poesía fue una poesía de mucho dolor, de mucha convicción”

 

No fue en vano la lucha

 

Entre los poemas de esa época se encuentran varios dirigidos a sus pequeñas hijas, en los que intenta explicarles su ausencia. El dolor de esa ausencia, consecuencia del obligado exilio, fue lo más difícil de sobrellevar en una etapa tan intensa para ella y para los nicaragüenses en general, que culmina con el derrocamiento de la dictadura y el inicio de la Revolución Popular Sandinista derrotada electoralmente en 1990, luego de haber enfrentado, desde 1980, la agresión norteamericana que significó más de 50 mil muertos, centenares de miles de heridos y devastadora destrucción de la infraestructura. El accionar militar estuvo acompañado de medidas económicas de bloqueo y la aprobación, en el Congreso Norteamericano, de enormes presupuestos para la guerra contra Nicaragua, medidas que afectaron la calidad de vida de la población nicaragüense.

 

Durante los años de Revolución y enfrentamiento de la agresión norteamericana, Gioconda desempeñó diversas responsabilidades gubernamentales y partidarias sin que ello significase abandonar su quehacer poético ni su decisión de luchar, en medio de la guerra, por lo derechos de las mujeres. Entre muerte y destrucción, en trincheras, fábricas, haciendas, sus poemas animaron la heroica resistencia de su pueblo y rompiendo fronteras, contribuyeron a que en el mundo se conociera, admirara y apoyara esa revolución que, ahogada en sangre, terminaría derrotada electoralmente y cuyos sueños algunos de sus compañeros de lucha acabarían pisoteando.

 

“Pero yo pienso que no fue en vano porque, definitivamente, no estamos como en el tiempo de Somoza”, dice refiriéndose a la Nicaragua de hoy en la que considera hay cosas que deben cambiar.  “Yo pienso que la historia es mucho más grande que nosotros, mucho más larga y que nosotros solo vivimos un instante de la historia y nosotros, seres humanos, queremos que nuestros sueños se cumplan en ese instante, entonces luchamos por algo porque queremos ver que se cumpla un sueño y realmente si el sueño no se cumple en nuestras vidas lo que yo si siento es que uno debe hacer lo que tiene que hacer en la vida, aunque no vea sus sueños cumplidos”.

 

Las mujeres vamos a salvar el mundo

 

Cuenta que en Nicaragua se ha creado un muy fuerte movimiento campesino de resistencia frente a los planes de construcción del canal interocéanico que pretende atravesar el Lago de Nicaragua, una de las reservas más grandes de agua que hay en Centroamérica. En ese movimiento de resistencia está siendo de gran importancia la participación de las mujeres. Y no puede ser de otra manera, explica Gioconda.

 

 “Yo estoy convencida de que las mujeres vamos a salvar el mundo, no porque suene poético sino porque creo que si este mundo se va a salvar es porque tiene que empezar a incorporar cualidades femeninas como el cuido. El cuido es una cualidad de las mujeres por razones biológicas, nosotras nos empezamos a cuidar, para que nuestro cuerpo pueda producir, dar la vida, nosotras somos las encargadas de cuidar la vida también”.

 

Cuidar nuestras propias vidas cada día más en riesgo porque “en Nicaragua ahorita tenemos un índice de femicidios espantoso, la violencia doméstica y el femicidio son una cosa terrible, las mujeres tenemos muchas más posibilidades de morir asesinadas por un familiar que de morir en un accidente de tránsito y eso es a nivel general, en el mundo entero. Sin embargo las mujeres tenemos un papel fundamental que jugar en este nuevo mundo que debemos crear”.

 

La mujer habitada, El país bajo mi piel y El país de las mujeres

 

En el 2018 se cumplirán 30 años de la publicación de su primera novela: La mujer habitada.  “Es una novela que la gente ha querido mucho. Siento alegría de cómo sigue viviendo y sigue diciéndole cosas a las mujeres y a los hombres". Pero, ¿cómo pasa Gioconda de la poesía a la novela?

 

“hubo un momento en que yo sentía que había vivido tantas cosas colectivas y que la poesía más bien le servía como a lo más íntimo de mi ser, era como una mitología bastante autorreferencial en el sentido de que hablo mucho de lo que me pasa, entonces decido buscar otras cosas, escribir otras voces. Estuve muy inquieta por un tiempo pensando que no sabía qué hacer con eso que me andaba, esa inquietud que tenía por dentro y de repente me puse a hacer un ejercicio de descripción a contar el camino que yo recorría para ir a trabajar a una agencia de publicidad donde trabajé varios años; de mi casa a la agencia empecé a buscar recorridos y empecé a ver esta mujer que iba caminando y primero era yo pero después no sé,  empecé a escribir y de repente, como a las 5 páginas sentí que estaba escribiendo algo diferente. Escribí La Mujer Habitada sin pensar jamás que iba a tener el éxito que tuvo ni imaginar que 30 años después se seguiría publicando”.

 

La mujer habitada no es mi historia, pero muchos de esos sentimientos que se cuentan eran mis sentimientos en esa época”. En 2001 publica El País bajo mi piel, Memorias de amor y guerra. “Me digo: lo quiero dejar a mis hijos, que sepan quién fui yo, que sepan porqué entramos a la lucha, que queríamos, cuanta gente vi morir, como fue ese dolor, todos esos sueños perdidos después”. Se propuso entonces “Contar la historia no desde el punto de vista heroico sino desde el punto de vista del humano normal y corriente con sus debilidades, fallos y equivocaciones”. Publicado simultáneamente en seis países, El país bajo mi piel sigue siendo valioso testimonio para las mujeres del mundo en las que también pensó al escribirlo.

 

Igual que pensó en ellas al escribir El país de las mujeres, novela en la que “hay un montón de ideas que no son imposibles. Lo que pasa es que las mujeres no siempre pelean por ese tipo de cosas, pero hay que pelear por la vida, hay que pelear por cosas que nos pueden dar una vida mejor y que no tengamos que estar en esa disyuntiva entre ser madre o trabajar”. Los recursos que se gastan en armamento se podrían destinar, por ejemplo, a la creación de guarderías y servicios que liberen a la mujer de la carga doméstica.

 

Usar la imaginación para cambiar

 

Foto: Gioconda Belli- cortesia

 

“Pienso que tenemos que cambiar la manera de pensar, tenemos que usar la imaginación. Eso es lo que yo quiero con esta novela, un poco pensar cómo podríamos resolver los problemas de la sociedad pensando de otra manera en el poder, pensando de otra manera el ejercicio del poder, por eso creo importante pensar ¿cómo haríamos las mujeres el ejercicio del poder? Porque ahorita las mujeres que tienen el poder llegan a un poder generado, manejado y organizado por los hombres, entonces cuando se dice la Margaret Thatcher o la fulana no, realmente esas mujeres para llegar a donde llegaron tuvieron que comportarse más machas que los machos, se ven forzadas a estar en un sistema organizado y creado por los hombres y a comportarse de una manera masculina pero, ¿qué sería un poder inventado por nosotras?"

 

Algunas expresiones de admiración surgen entre el auditorio cuando Gioconda afirma: “La manera más rápida de que resolvamos todos estos problemas es que todos los hombres se vuelvan feministas. ¡Sí! Es que nada hacemos las mujeres queriendo cambiar el mundo si los hombres no piensan en cambiar las cosas que están mal y las cosas que nos pasan a las mujeres; esta no es una lucha en contra de lo hombres, esta es una lucha de los hombres y las mujeres y yo les aseguro que vamos a ser más felices”. Y podemos ser felices porque “somos privilegiados de vivir en este planeta tan hermoso que estamos arruinando; eso de los huracanes que estamos viendo ahorita, los terremotos, realmente es preocupante y tiene que ver con el actuar de los humanos”.

 

Advierte que “estamos muy bombardeados de cosas que no nos dejan ver la belleza que nos rodea” y nos olvidamos de que “cada día que nosotros vivimos es un día que nunca más vamos a vivir, es algo que a mí me impresiona cada vez que lo pienso, este día 8 de septiembre de 2017 jamás se va a volver a repetir. Ahí están los libros y tantas cosas que nos pueden enriquecer y sin embargo el tiempo se nos va. Tenemos un tiempo que se acaba”.

 

Piensa que la cibernética es fascinante. “Lo triste es que nos quedemos en lo más superficial de este laberinto que es como un laberinto de Alicia en el País de las maravillas porque hay tanta maravilla que se puede conseguir, tantos libros maravillosos que se puede leer si uno se mete a cualquier biblioteca: la biblioteca Cervantes, el instituto Cervantes; es una maravilla lo que hay en internet pero hay que impedir que nos emboten de cosas inútiles, fútiles que son nada más que perder el tiempo y que no nos enriquecen como seres humanos” .

 

“Yo creo en la noción de que como seres humanos tenemos que entender que el crecimiento humano no es meramente crecimiento físico sino que si queremos un mundo mejor nosotros tenemos que crecer para hacer ese mundo mejor cada uno de nosotros, porque no son los políticos los que lo van a hacer y si nosotros no nos cuidamos de crecer interiormente, de leer, de prepararnos, de saber cómo es el mundo más allá del chat y el Facebook”, no podremos aportar al cambio necesario.

 

“Creo  que lo que no podemos perder de vista es esa responsabilidad que tenemos de seguir haciéndonos seres humanos porque el hacerse no es nada más crecer, tener zapatos más grandes, vestidos más grandes sino esta cosa interior, crecer por dentro, hacer crecer el alma; tenemos los ancestros, tenemos todo lo que nos ha dado la humanidad. Para mí los libros son ese tesoro que lo reunió tanta gente que escribió para que nosotros viéramos lo que era vivir en otros tiempos, para que nosotros,  que nacemos solos y morimos solos pero también, con eso que nos han dejado las otras generaciones, podamos vivir muchas vidas porque la literatura nos permite salirnos de nosotros mismos y salir con la imaginación”.

 

Obra Literaria

 

Aunque la lista que incluimos a continuación no incluye toda la copiosa producción literaria de Gioconda Belli, sí reseña una parte importante.

 

Sobre la grama, 1972. Poesía.

Línea de fuego, 1978. Poesía.

Truenos y arco iris, 1982. Poesía.

De la costilla de Eva, 1987. Poesía.

Amor insurrecto, 1987. Poesía

La mujer habitada, 1988. Novela.

Sofía de los presagios, 1991. Novela.

El ojo de la mujer, 1991. Poesía reunida.

El Taller de las mariposas, 1992. Cuento infantil

La historia de la creación de las mariposas, 1995. Cuento Infantil.

Waslala. Memorial del futuro, 1996. Novela.

Apogeo, 1998. Poesía.

Érase una vez una mujer, 1998. Poesía

El país bajo mi piel, 2001. Memorias.

Mi íntima multitud,  2002. Poesía

El pergamino de la seducción, 2005. Novela.

Fuego soy apartado y espada puesta lejos, 2006. Poesía

El infinito en la palma de la mano, 2008. Novela.

El país de las mujeres, 2010. Novela.

El intenso calor de la luna, 2017. Novela

 

Premios

 

Entre numerosos e importantes premios y reconocimientos a la obra literaria de Gioconda se destacan los siguientes:

 

Premio Mariano Fiallos Gil, 1972

Premio de poesía Casa de las Américas, 1978

Premio Anna Seghers de la Academia de Artes de Alemania, 1989

Premio Novela Política del Año de los Libreros, Bibliotecarios y Editores de Alemania, 1989.

Premio Internacional generación del 27, 2002

XVI Premio Sor Juana Inés de la Cruz, 2008

XXII Premio Biblioteca Breve, 2008

Premio  de bellas artes de Francia, 2014

Foto: Compendio de sus poemas desde 1970 a 1991

Foto: Portada del libro: El país bajo mi piel

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