Publicación de la Red Nacional de Mujeres

Excombatientes de la Insurgencia

NO REPETICIÓN

Nº12

 

ENE 2018

La imagen del país reflejada en dos espejos, uno redondo y otro cuadrado, es el punto de partida de algunas consideraciones relacionadas con la no repetición de la guerra, de la violencia, de la exclusión. En uno de ellos, el redondo, como un abrazo, nos muestra un país abierto, incluyente, dispuesto a transformarse, con esperanzas y decisiones para crear la paz. El otro, cuadrado, nos proyecta imágenes de una sociedad excluyente, rígida, guerrerista, pegada a los juegos de poder.

 

En un país polarizado, narrado por los grandes medios como una ficción de la pos verdad, la mentira se posesiona en la política y en las relaciones sociales, donde nada ni nadie es confiable y se hace evidente cómo la guerra sucia campea a lo largo y ancho de la geografía. De otra parte, el movimiento social crea ideas, acciones y propuestas encaminadas a lograr la paz, que se perciben desarticuladas o muy localizadas, perdiendo la perspectiva de conjunto. En el espejo redondo se ve al país como un rompecabezas al que le faltan piezas. En el espejo cuadrado se evidencia, como si fuese una caja de cartón desvencijada, a una sociedad enredada con su propio ombligo.

 

La memoria política colombiana está plagada de incumplimientos, de traiciones y de repetidos motivos de guerras, y lo está también, de palabras empeñadas, de esperanzas renovadas, de nuevos intentos de reinventar un país. La historia oficial, por obvias razones, a la traición no la puede exaltar, y a la nobleza de la insurgencia no la nombra.

 

La República se consolidó en los intereses de la clase dominante, y el juego sucio ha sido su manera de sostener esta prolongada guerra, con paréntesis cortos sin confrontación armada, y con la lógica de la guerra arraigada en la tradición y en la acción política. La No Repetición no es posible en el juego perverso de la guerra prolongada tal y como lo ha jugado la oligarquía, por ello, nunca han cumplido con la palabra empeñada. Para no repetir es necesario tener la voluntad, la intención y las ganas de inventarse y hacer maneras de vivir y de convivir, desde las lógicas de la paz, desde la piel de la paz, desde el humor de la paz, desde el pensar de la paz.

 

Los asesinatos continuados de líderes y de lideresas populares, de personas defensoras de derechos, de ex guerrilleros, las bombas puestas en distintos lugares de la Costa, los feminicidios, la violencia callejera, el hostigamiento a los cocaleros y a la insurgencia, el incentivar el miedo, dan cuenta de la negativa de los señores de la guerra a permitir que podamos vislumbrar la posibilidad de resolver los conflictos desde la no violencia. Sin embargo, este Acuerdo ha abierto una puerta a las transformaciones necesarias para que podamos, como país, cambiar el rumbo y comenzar a imaginarnos, a pensarnos y a reinventarnos desde la perspectiva de la paz. ¡En una oportunidad que no podemos perder!

 

ISSN: 2539-3138

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