Revista Trimestral

LA HISTORIA EN EL RECUERDO

¿Dónde y con quiénes estaba el día de la firma de los acuerdos de los noventa?

 

- Con Pizarro, compañeros, compañeras y personas de la comunidad en Caloto, Cauca. Vera Grabe*

 

- Ese día estaba en la zona de distensión / concentración a la cual había llegado seis meses antes, en el pueblo del bello nombre Flor del Monte,  Municipio de Ovejas, Departamento de Sucre. Estaba con mis compañeras y compañeros de lucha en la insurgencia, construyendo los sueños de la paz, pintando de mil colores el día por acontecer, el día imprescindible de la Paz. Era un día hermoso, soleado, con los árboles de lluvia de oro florecidos por doquier.  El bullicio del pueblo, los delegados del Gobierno, los delegados Internacionales, de la Iglesia. Era una gran fiesta popular. ¡La fiesta de la Paz! Dennis Dussán*

 

- Estaba vinculada como profesora de arte en un colegio de Bogotá. Myriam Rodríguez*

 

- Después de varias concertaciones se llegó a la determinación que se hiciera en Pueblo Nuevo, Municipio de Caldono, Cauca. Lo que más recuerdo del trayecto del campamento a Pueblo Nuevo fue que la banda de guerra nos recibió en Caldono. Continuamos el viaje hacia Pueblo Nuevo, allá nuevamente nos recibió la banda de guerra. Se celebró una misa. La comunidad estaba muy contenta, nos hicieron el recibimiento, fueron comunidades de los diferentes resguardos. Estaban también compañeros del M-19 y de otros movimientos que habían firmado acuerdos de paz, estaban allí como veedores. Se hizo en Pueblo Nuevo porque de allá era el Sacerdote  Indígena Álvaro Ulcué Chocué , quien luchó para defender el derecho a la tierra y la defensa de  los derechos que nos había legado Manuel Quintín Lame .  Deysi Quistial*

 

- Si mal no recuerdo estaba en Ciudad de México y por obvios motivos NO estaba de acuerdo con esa firma!! Como representante del ELN era parte de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar!  La historia se mueve y las circunstancias cambian. Leonor Esguerra*

 

- Yo estaba en Santo Domingo. Fue de alegría y de mucho miedo a lo desconocido. Luz Mery Bedoya*

 

- Estaba en Cali, recién llegada de Popayán en donde había trabajado en los años 88 y 89.  Durante este tiempo viajaba con frecuencia a Cali a participar de los procesos amplios de vivienda que realizaba un grupo de compañeros del M19, en los barrios del distrito de Aguablanca.

-Así que seguíamos las noticias, pues no todos viajaron, con mucha expectativa y emoción y aprontando para la visibilización del proceso y de la Casa de la Paz. Elizabeth Caicedo del Corral*

 

-El día de los Acuerdos entre el Partido Revolucionario del Trabajo, PRT,  y el gobierno de Colombia, el 25 de enero de 1991, me encontraba en la plaza de Don Gabriel, corregimiento de Ovejas, desarrollando actividades de educación y sensibilización con los niños y jóvenes de la población, a través de lúdica y pintura sobre la importancia de los Acuerdos que estábamos por firmar y el compromiso adquirido. Lourdes Manjarrés*

 

- Por el día preciso en que Pizarro y la gente del M-19  dejaron formalmente las armas, yo estaba con más compas esperando en un pueblo del Cauca para unirnos a la caravana y llegar todas y todos juntos a la casa de la paz, en Cali. Yo había salido antes para, en conjunto con otros compañeros y compañeras, alistar todo para ese momento. Es más, en ese tiempo yo me la pasaba saliendo y entrando al campamento, pues sin saberlo me había convertido en una muy buena estafeta, la mejor calificada de todo el Batallón América, y esta felicitación la recibí de Carlos Pizarro. Luz Morales*

 

Estaba en Flor del Monte, en la tarima que se armó para el acto de la firma. A mi lado estaban los negociadores y voceros y abajo, mi compañero sentimental, mi hijo de 3 años y los y las compañeras de las distintas estructuras. Norma Lucía Bermúdez*

 

 

 

¿Qué pensaba, qué sentía frente a lo que estaba por suceder?

 

-Un tris de nostalgia, pero sobre todo esperanza y alegría de haber dado el paso. Vera Grabe

 

- Pensaba que otra vida había que emprender. Ya habíamos adelantado muchos talleres sobre proyecto de vida y ansiaba sobretodo volver a ver a mi familia, a mis padres. Mi hija Oriana siempre ha estado conmigo, ella estaba allá de 7 años. Sentía que ya no tenía que estar de un lado para otro con ella, que podría ir a la escuela de manera más estable. Sentía una gran felicidad y muchas expectativas de cómo podría ser la vida por fuera de la clandestinidad. Estaban mis amigos y amigas que eran también mi familia. Con ellas y ellos compartíamos esa gran felicidad. Dennis Dussán

 

- La situación era inquietante. Por un lado me preguntaba sobre la llegada de los compañeros a las ciudades, me preguntaba sobre su seguridad, porque no me parecía que el gobierno nacional, pese al compromiso que estaba adquiriendo, pudiera garantizarla o se comprometiera a hacerlo. La desconfianza en estos procesos era evidente. ¿No habían asesinado a los miembros de las guerrillas liberales tras la firma de unos acuerdos? Y me preguntaba: ¿Había un clima de tolerancia hacia nosotros? ¿Los colombianos éramos una sociedad democrática para incluir a “esos” guerrilleros que tenían un pensamiento distinto?  ¿Cabría en la vida nacional una oportunidad de manifestación política diferente o seríamos excluidos como siempre había pasado? También me preguntaba sobre el transcurso cotidiano de la vida de un excombatiente y cómo iban a hacerlo; aunque estaba segura que la gente de las ciudades les daría acogida inicialmente, de algo podíamos estar seguros, eran personas con varios años de guerra encima que ni siquiera estaban acostumbrados a caminar por una calle, menos a hacer una “Hoja de Vida” para buscar trabajo, o ¿quién los iba a fiar para buscar casa en arriendo, con qué iban a pagar la luz, o el agua?

Sé que son cosas mínimas, pero de eso se compone la vida.  Algunos de ellos  no tenían profesión o algún oficio y con un título de bachiller a duras penas podían conseguir en trabajo. Por eso hoy, después de 25 años, cabría cuestionar ese parte de victoria que dio Antonio Navarro en la conmemoración de los Acuerdos de Paz. Es cierto, la paz del 1991 fue un éxito, pero no por los programas de desmovilización que apoyaran a la gran cantidad de  la población desmovilizada (cosa que no sucedió), sino por la mística de  su gente, por la disciplina y el altruismo, porque nos queríamos mucho y lo seguimos haciendo y por la muy baja tendencia que tenían los combatientes a descomponerse y formar bandolas. Creímos siempre en un país mejor para todos y luchamos por eso. Myriam Rodríguez

 

-El día 31 se hizo la quema de los cartuchos. Ello significaba dejar atrás toda una historia, todo lo que le habíamos dedicado a la organización, ya no se requería cargar un arma. Cuando se realiza la alborada y vuelve y repica el arma de guerra, yo no sé explicarlo, me quedé con mis hijas detrás de la ventana pensando qué pasaría con las vidas de las compañeras y compañeros. Sería que  correrían la misma suerte de las otras organizaciones de compañeros que dieron la vida por fortalecer un país. Pensaba, si lográramos dar ese paso, qué pasaría con nosotros que habíamos visto a Pizarro luchar con una claridad política por un cambio social, pero no lo habían dejado llegar…

Todo esto se cruzaba por mi mente, no lo podía creer, a dónde habíamos llegado, qué sería la vida de todos nosotros: dirigirnos a una ciudad a donde no teníamos nada. Teníamos que empezar de cero. Nosotros que habíamos luchado por una organización que prevalece, pero nosotros dónde quedaríamos. Entonces, déjeme decirle que hasta que se firmaron los acuerdos, la tristeza era grande, hasta hoy a mí me duele. Me agarre a llorar, pero igual me dije: tenemos que seguir, porque ya veníamos con unos hijos de la lucha armada y había que luchar ahora por nuestros hijos. Pensaba que lo que se venía era difícil, porque dentro de la organización vivíamos una hermandad y allí uno no se preocupaba por las cosas personales. Deysi Quistial

 

-Era una mezcla de nostalgia por lo que significaba la guerrilla y el amor que tenía la gente por este proceso y alegría pues suponía asumir de frente una postura frente al resto de personas, además de que estaba la apuesta de construir la organización política pública que facilitaría el proceso de acercamiento con la población sin tener que camuflarse detrás de otras apuestas políticas que fueran aceptadas en la legalidad.  Era como retomar la identidad y poder pregonar militancia en cualquier lugar, con orgullo y fuerza. Elizabeth Caicedo del Corral

 

- Frente a lo que estaba por suceder, pensaba, y pienso, que era lo que se necesitaba hacer en política para continuar presentando propuestas de políticas públicas, de gobernabilidad, de protección de los Derechos Humanos desde otro escenario social y político, para mejorar las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la población. Eso desde la racionalidad, porque desde las emociones tenía un caos de sentimientos: vacío, alegría, duelo, lágrimas, era como un antes y, a partir de ese momento, un nuevo quehacer. En la militancia trabajé desde la adolescencia en actividades sociales, comunitarias, movimientos de mujeres, sindicales, y en ese momento empezó el después, que es casi toda una vida, una gran experiencia, y siempre apoyada por mi familia. Lourdes Manjarrés.

 

- No fue fácil, tenía miedo pero a la vez esperanza de que nuestros sueños se hicieran realidad, tenía deseos y mucha gana de ver que todo era posible sin tener que tener un arma en la mano, que con el don de las ideas y la lucha diaria de todas y todos en unidad venceríamos y ganaríamos la revolución y tendríamos ese país justo y con una paz con igualdad que soñamos. Era algo muy bello pensarlo así en ese momento, pero, como la cenicienta, todo termina a las doce. Al salir de ahí y dejar la vida clandestina teníamos que pensar en el día a día, teníamos que ganarnos la vida laboralmente y a la vez intentar cumplir políticamente con nuestro pueblo. Muchos de los compañeros y compañeras no lo superaron, yo personalmente trabajé  y luche lo más que pude; de mi relación con Ricardo Serrano, conocido como Byron, nació mi hijo y tuve que asilarme, porque a Ricardo lo desaparecieron en 1991: a raíz de eso no me quedó otra cosa que salir del país. Luz Morales.

 

 

 

¿Cómo se imagina que está la gente de las Farc en este momento?

 

-Con dudas, miedos y aún sin la decisión a fondo de que vale la pena y es necesario dejar las armas para la paz. Vera Grabe

 

- Me imagino que deben estar preparándose para el nuevo proceso que se avecina. Deben estar en mucha movilidad interna de diálogo, las parejas planeando su futuro, a lo mejor en las veredas o en los barrios de origen, soñando en el encuentro con sus hijos y familias. Los imagino también preparando su seguridad, ya que en los momentos del post conflicto son muchos los insurgentes civiles que han sido asesinados, como ocurrió con la Corriente de Renovación Socialista y los otros procesos de Paz de los años 90.  Deben estar saboreando, porque se saborea, un aire fresco en la dejación de las armas. Habrán otros que sentirán nostalgia, sobretodo quienes han nacido y se han criado en los frentes por la inminencia de esta vida militar o político militar que ya está próxima a dejarse.  Son sentimientos encontrados de felicidad y nostalgia. Dennis Dussán.

 

- Sobre este momento, creo que hay que hacer una reflexión muy profunda sobre lo que estamos afrontando. Hablo como colombiana. En ningún momento nos hemos enterado de lo que pasó con la desmovilización de 1991. ¿A cuántas personas asesinaron después de esa desmovilización. ¿Qué estaban haciéndo cuando eso sucedió?  Insisto, nunca nos enteramos a cuánta población desmovilizada incluyeron los Programas de Reinserción,como para poderlos proclamar sí o no, como un éxito, si hubo un seguimiento a esos programas durante ese tiempo y con qué criterio se manejaron. ¿Los informes fueron conocidos por el país? ¿ Cuántos ex miembros de la guerrrilla fueron acogidos laboralmente por el gobierno, o por los industriales o comerciantes en sus empresas? Me pregunto:¿ fueron acogidos y aceptados? Son temas que hay que retomar y ponerlos sobre la mesa. Es urgente conocerlos para proclamarlos o corregirlos y así construir paz. Myriam Rodríguez

 

- Pienso que por lo que nosotros vivimos, deben estar llenos de incertidumbre: ¿firmo unos acuerdos de paz o no los firmo? o ¿me voy para otra organización? Es preocupante, y yo lo he planteado desde el inicio, porque así lo hemos vivido: si nosotros que hemos luchado por el derecho a las tierras, que era lo primordial; que somos de las mismas comunidades, que hemos ayudado a construir y ha sido difícil que las comunidades nos puedan aceptar: Nosotras y nosotros, como militantes que fuimos, no queremos que a ellas y a ellos les pase lo mismo. Deysi Quistial.

 

- Me parece que los diálogos de hoy son mucho más maduros y con menos precipitaciones a la firma; nosotros corrimos a  firmar acuerdos sobre bases políticas, olvidando derechos de los y las combatientes y sobretodo el apoyo social y tratamiento psicológico que debíamos haber  tenido, y que no se dio, para enfrentarnos a una sociedad indolente y condenatoria,  a una familia indiferente.

- Es el momento de que nosotras no permitamos que se repita la historia con las mujeres de las Farc, es el momento de reivindicar  a las mujeres combatientes con los mismos derechos que a los hombres de mando que hay  en La Habana. Luz Mery Bedoya.

 

- Debe haber mucha preocupación pues este país está polarizado y no hay amplios sectores convencidos de esta apuesta y abriendo generosamente los brazos para recibirlos. También hay historias de militancia de muchos años en el monte y debe haber mucha angustia por incorporarse a un espacio que es lejano.

Unido a esto también debe haber un sentimiento de alegría por asumir una parte de la vida que han dejado: familias, el caminar tranquilamente, hablar con convicción de apuestas y sueños políticos...

De todos modos duele el corazón cuando se cierran los ojos y se busca un sentir al meterse en sus botas y, después, caminar sin ellas. Elizabeth Caicedo del Corral.

 

- Imagino que están llenos de sentimientos y emociones encontradas,  entre las cuales la incertidumbre del escenario del post acuerdo es su preocupación; la vida civil, reconstruir el núcleo familiar -los que puedan hacerlo: será un reto para ellos y ellas, sentirán y harán  duelo emocional por su vida anterior, pero con acompañamiento del gobierno y la sociedad lo superarán. Desde el espacio donde yo esté he de contribuir a ese acompañamiento, para que su nueva situación de ciudadanía sea feliz. Lourdes Manjarrés.

 

- Tengo que decir que desde que estábamos en el monte eran unos oportunistas y que no creo  mucho en que quieran de verdad la paz. No soy quien para hablar mucho sobre ellos y tampoco vivo en estos momentos allá, pero qué bueno que se logre algo seguro y con la justicia en la mano para los dos lados, y que por fin se logre una verdadera paz y justicia para todas y todos. Luz Morales.

 

- Con grandes temores y dudas. La dirigencia: Con una enorme responsabilidad frente a tantas vidas de combatientes. Las generaciones del siglo pasado: con expectativas de reconstruir proyectos de vida abandonados. Las nuevas generaciones: Con más temor, porque no tenían un proyecto de vida al cual volver. Algunos y algunas, tal vez pensando en buscar nuevas opciones armadas para vivir parecido a lo que conocen. Norma Lucía Bermúdez.

 

 

Las entrevistadas

 

*Vera Grabe. Exdirigente del Movimiento 19 de Abril, M-19. Hasta el momento es la única exguerrillera que ha sido Senadora. Directora del Observatorio de Paz.

 

*Dennis Dussán Márquez, proveniente del Acuerdo de paz, entre la Corriente de Renovación Socialista, CRS, y el Gobierno Nacional, el 9 de Abril de 1994. Lideresa en las causas de la paz.

 

Leonor Esguerra, que está a punto de salir de viaje, fue dirigente del Ejército de Liberación Nacional y monja directora del colegio Marymount. Es feminista.

 

*Myriam Rodríguez, profesora de arte, fue integrante del M-19 (No se lo cuenten a nadie, pero es la mamá de María José Pizarro. Les damos la bienvenida a la Red).

 

*Deisy Quistial, militó en el Movimiento Indígena Quintín Lame (MAQL). Después de la dejación de las armas se ha dedicado a realizar trabajo social en su comunidad y a trabajar la tierra.

 

*Luz Mery Bedoya, lideresa política, fue integrante del M-19.

 

*Elizabeth Caicedo del Corral, feminista, fue integrante del M-19.

 

*Lourdes Manjarrés, Magister en Administración. Especialista en Gestión Pública y en Administración. Administradora Pública, Municipal y Regional. Asesora y Consultora.

 

*Luz Morales, fue integrante del M-19.

 

*Norma Lucía Bermúdez, docente universitaria, fue integrante de la CRS.

 

 

Hechos de paz

 

El Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, guarda en sus archivos esta valiosa cronología visual y escrita sobre los diferentes momentos en que la insurgencia colombiana ha buscado abrirse espacios de participación política a través de los diálogos de paz, porque alzarse en armas en Colombia habla de la incipiente democracia en la que hemos vivido y cada firma de acuerdos es un logro para la ciudadanía y para la democracia colombiana.

 

http://centromemoria.gov.co/HechosDePaz/

 

Los hechos importantes siempre son narrados por terceras personas, en grandes espacios públicos, con micrófonos ajenos, pero para tener una relación directa con ellos y sentirse parte de esos procesos es sugerente el recuerdo individual y el hecho personalizado en una canción, en un momento, en unos rostros que hoy traen su memoria a manera de introducción de este especial sobre los Acuerdos de paz en Colombia.

Foto: humanrigthsnotes.com

Por: La13

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