Revista Trimestral

SOMOS MUJERES

MEDIADORAS PARA LA PAZ

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Estuvimos en Villa Garzón, Putumayo, el corazón de la amazonia colombiana, para participar en el Primer taller de formación en Mujeres Mediadoras para la paz, con la presencia de más de cien mujeres integrantes de la Alianza Departamental de Mujeres Tejedoras de vida.

Las Mujeres  Mediadoras para la Paz es una agrupación de lideresas que representan a  diversas agrupaciones sociales de la geografía nacional, que buscan interceder en las dificultades propias de la vida en comunidades afectadas por el conflicto, a través de la implementación del diálogo y la participación de actores que son respetadas y respetados en las comunidades afectadas, para encontrar salidas colectivas que propicien la convivencia en paz.

 

En el Putumayo trabajamos durante dos días, muy poco tiempo para conocernos mejor, pero el suficiente para comprender el temple que han logrado las mujeres de las tres regiones putumayenses frente al conflicto que viven en su territorio.  Ellas, las Tejedoras de vida, han jugado un papel importante para frenar la violencia local, han hablado con todos los actores armados y han logrado ser tan respetadas como escuchadas.  A ellas les han devuelto personas secuestradas en el pasado, han sido activas para salir adelante después de masacres perpetradas en sus territorios de manera que han ejercido la mediación sin que se hayan dado cuenta, como nos ha sucedido a la mayoría de las mujeres que llegamos a trabajar hace un año en la formación como mediadoras que empieza confluir en una organización no violenta y que en este taller del Putumayo se le ha nombrado como Mujeres Mediadoras para la Paz.

 

Con el apoyo inicial de la Universidad Autónoma de Bucaramanga –UAB- y del Instituto de Paz de los Estados Unidos, se formó un primer grupo de mujeres con capacidades naturales para la mediación, con el objetivo de reconocer y fortalecer la mediación como una técnica amable para resolver conflictos, un método que las mujeres ejercemos regularmente por motivos de educación y de cultura, es decir de género.

 

Por parte de la UAB participó Esperanza Hernández, especialista en temas de paz y de mediación; Virginia Bouvier, del Instituto de Paz, quien no pudo estar físicamente por motivos de salud, pero estuvo presente en todo el proceso: la sentimos de múltiples maneras. Por las Mujeres Mediadoras para la Paz apoyaron Beatriz Montoya, de la Asociación de Mujeres de Oriente, en Antioquia, Amor; Bibiana Peñaranda de Las Mariposas, de Buenaventura; y Taína Trujillo Carrasco, coordinadora de comunicaciones de la Red Nacional de Mujeres Excombatientes.

 

Instalación de la jornada de trabajo.Empieza la nutrida participación. Todas querían contar sobre sus regiones y el trabajo que desempeñan.Las mujeres putumayenses han aprendido a hacer resistencia frente a la violencia territorial, lo cual les da fuerza, presencia, prestigio.Distinguir entre la resistencia y la mediación no es tan fácil como parece. Aprendimos a buscar las diferencias.La mediación es el paso siguiente a la resistencia. Con la mediación relacionamos a las comunidades con las autoridades y buscamos salidas conversadas.Entre las mujeres de las Tejedoras de vida hay afrodescendientes, indígenas y mestizas originarias de diversas partes del país que optaron por hacer su vida en el Putumayo.Hay comunidades indígenas que se han aliado con comunidades afro en temas de defensa de su territorio.Llegaron mujeres de todas las edades para aprender a hacer mediación. Las mayores conocen su territorio como la palma de su mano Aunque se le ha dicho al país que ya no hay fumigaciones con glifosato, vimos avionetas fumigando. Las Tejedoras de vida se manifestaron inmediatamente. Llegó la hora del ritual.Se unieron energías en un círculo.Cada una había recibido una veladora prendida.El turno llegaba para asumir en público un compromiso personal en la tarea de mediar para la paz.Y en privado también, siempre se puede imaginar maneras de abrir caminos para la paz que tanto buscamos en Colombia.Beatriz Montoya, concentrada, atenta y dispuesta a cooperar en lo que sea necesario.Esperanza Hernández, ahora profesora de la Salle, en Bogotá, con María Stella Barreiro, la poeta del evento.Sobre el piso quedó escrito el compromiso de todas: PAZ<>

Texto y fotos por Taína Trujillo Carrasco

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